jueves, 3 de mayo de 2012

Mercado


2 comentarios:

  1. El mercado es un sistema de organización humana que permite intercambiar bienes y servicios, su existencia es ancestral y al principio la forma de desarrollo era el trueque hasta la llegada de la moneda y a la diversificación de mercados presentes hoy en día.
    Aquí no vamos a entrar en los mercados, nos vamos a referir por mercado a su función primaria, el intercambio de la producción entre personas, su gestión y algunas de sus consecuencias sistémicas.
    En el sistema capitalista, es de sobra conocido que el objetivo mismo del mercado es enriquecerse personalmente siendo los compradores / clientes el objetivo a desvalijar (y la palabra no es muy fuerte) para permitir hacer una transferencia de riqueza del que necesita comprar hacia el que vende, pues todos sabemos que el que vende, vende más caro de lo que compra y ese precio puede diferir según el sitio o el tiempo donde lo venda. Así un pantalón comprado en el centro de Madrid vale más caro que en una tienda de Vallecas y todo el mundo lo ves normal, pero la transferencia de riqueza que se ha hecho no es la misma.
    Para desarrollarse, el comercio necesita tener libertades para emprender, hemos visto que en la antigua urss por ejemplo, esto no existía. La experiencia soviética y de otros lugares demuestra que una escasez en la libertad de emprender o peor aún, una planificación estatal como único modelo de mercado deja mucho que desear como desarrollo humano y como libertades democráticas.
    La experiencia capitalista demuestra que un libertinaje acompañado de medidas autoprotectoras y subvencionadas por el estado crea mucha pobreza para muchos, mucha riqueza para pocos y una desigualdad tremenda, no todos somos iguales: algunos nacen con patrimonio multimillonarios, transferencias de riquezas hechas (y heredadas) por parte de muchos pobres hacia algún capitalista, y otros nacen con una deuda pública que deben pagar en cuanto entren en la vida laboral, deuda que no es otra cosa que la perpetuación de la transferencia hereditaria de riquezas de los pobres hacia los ricos pagados con impuestos o con precios que no corresponde con su valor a las empresas.
    El mercado en el sistema capitalista, no solo sirve para intercambiar bienes necesarios para la vida cotidiana, ese no es su objetivo. Su objetivo es producir una transferencia del dinero del que menos tiene hacia el que más tiene y el precio no está en relación con un “precio justo”, con su valor, sino con una relación de fuerza, de poder. Y en este tipo de relaciones, el que más tiene o puede, siempre gana. El objetivo último es el acaparamiento de todas las riquezas habidas y por haber por parte de un puñado de personas y empresas, hoy 47 entidades controlan todas las multinacionales del mundo, lo que crea un poder por encima de los estados: así lo entiende y así lo aplica, dictando a los gobiernos de los diferentes países las legislaciones que les convienen.
    Tan antidemocrático resulta ser el mercado comunista (no hago referencia a marx, pues nunca se ha probado) como el capitalista y podemos concluir que cualquier mercado que se rija por fuerzas de poder, de desequilibrios entre los que necesitan comprar y vender terminan en una transferencia de poder (aquí dinero) del que menos tiene hacia el que más tiene. La acumulación termina en acaparamiento, traducido en poder económico, político y judicial al favor de una clase pudiente que no solo crea pobreza generalizada sino que se convierte tarde o temprano en un sistema a carácter autoritario, tirano y dictatorial. En termino económico, podemos decir que cualquier mercado que se rija por el principio de Pareto (http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_Pareto) está abocado a terminar en una dictadura y que cualquier sistema que no tenga libertad de mercado no es democrático.

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  2. Esta situación nos lleva a describir un mercado posible en un modelo de economía democrática donde todo el mundo pueda tener acceso al mercado sin que se rija por una relación de fuerza, de poder, donde el principio de Pareto no pueda entrar.
    Para ello debe haber libertad para emprender, sino, no es democracia, y todos con las mismas condiciones y oportunidades. Para ello en economía distributiva tenemos el contrato social que define lo que cada cual quiere hacer en cada momento de su vida y la sociedad civil que garantiza al igual que hoy lo hace un banco, los medios necesarios para crear una empresa a cualquiera que quiera emprender, simplemente que en lugar de mirar si el proyecto es viable económicamente, se va a valorar si es útil para la sociedad. El objetivo del mercado no es ganar dinero, es tener a la gente satisfecha y el empresario no tiene que mirar los beneficios, no hay plus valía, tiene una renta básica por su trabajo. Esto conllevará la desaparición de muchos trabajos y oficios y la aparición de otros nuevos. En un mercado democrático, es la gente quién decide lo que se vende o se compra, lo que deja de venderse deja de fabricarse y el mercado tiene como objetivo satisfacer a la gente.
    Aquí lo raro también es caro, hay que reponerlo y en este caso hablo de la huella ecológica que entra directamente en el precio del producto para permitir su reposición.
    A partir de aquí, el mercado se rige por unas condiciones de igualdad entre vendedor y comprador, ambos bajo una renta básica que equilibra la relación de poder sin necesidad de tener que vender para vivir, no hay transferencia de riqueza ni plus valía, hay solo un intercambio posible gracias a una moneda de consumo, Pareto desaparece y sus desigualdades también. viva la democracia económica, garante de democracia real.

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